lunes, 2 de febrero de 2015

INNOVAR AUNQUE FRACASES O FRACASAR POR NO INNOVAR

David Álvarez edita un post muy interesante en el que nos recuerda la habilidad y destreza innovadora que tiene la famosa monja Mar Izuel, sus planteamientos y facilidad para la comunicación. Las ideas que lanzó son dignas de tener en cuenta, por eso las guardo en este blog, para deleite de sus lectores:
  • el aprendizaje significativo se produce a través de la emoción;
  • las profesiones del futuro serán 'mutantes' [ingeniero del tiempo, consultor del cambio, caos manager,...] y tenemos que preparar al alumnado para ese futuro incierto y en constante cambio;
  • la Escuela no es una burbuja al margen de la realidad pero sí debe de ser un lugar de cambio permanente;
  • es necesario ir más allá del currículo;
  • el objetivo de la Escuela debe ser que el alumnado comprenda la realidad con contenidos y no simplemente comprender los contenidos;
  • enseñamos la estructura del patín pero nunca permitimos jugar al hockey sobre patines;
  • la vida es interdisciplinar, más allá del currículo;
  • deberíamos aspirar a que el alumnado nos cocine, no que nos recite recetas;
  • no hay aprendizaje si no hay reflexión, la mera acumulación de información no sirve para nada;
  • buscar la innovación sostenible: miro lo que puedo cambiar, cómo hacerlo y hago testeo;
  • el profesorado no debería trabajar como llaneros solitarios, sino manejando juntos un lenguaje común, acogiendo al que se lanza;
  • las reuniones de profes deberían de servir para reflexionar, no para informar;
  • credibilidad y complicidad con las familias, abrir las aulas para que participen en el aprendizaje de sus hijos e hijas;
  • no demos el pez, ni enseñemos a pescar, ¡revolucionemos la industria pesquera!.
Finalmente planteaba la transformación de un centro a partir de estos cuatro pilares:
  1. Currículo, metodologías y evaluación: aprendizajes significativos, contextualizados, con una evaluación no sumativa sino procesual, que sea útil para acompañar, y un análisis de qué tecnologías nos ayudan a desarrollar esos aprendizajes;
  2. Rol del alumno y rol del profesor: el alumnado como protagonista de sus aprendizajes, el profesor como un coach que le acompaña y la tecnología cobrando todo su sentido al posibilitar la cooperación;
  3. La organización: desarrollar un auténtico sentido de equipo [pasar del "nadie es indispensable" al "todos somos indispensables para asumir un proyecto común"], todos aprenden de todos, poner la estructura de los tiempos de la Escuela al servicio del aprendizaje, confianza entre los miembros del claustro;
  4. Los espacios arquitectónicos: hacer visible el aprendizaje en los pasillos, en las paredes, documentar los procesos, adaptar los espacios a las necesidades de aprendizaje, y no los aprendizajes a los espacios.
  5. Señala que no hay gestión de recursos humanos, la cual es responsabilidad de los equipos directivos. Se pasa de poner a cada uno en el lugar que está más preparado para desarrollar. 
  6. Compartir, coordinarse y comunicar son las 3 C imprescindibles para que funcione un centro.